Nuestro desafío es implementar propuestas educativas que incorporen, en niños y adultos, habilidades cognitivas para el desarrollo del conocimiento de sí mismos y del mundo. Esto en virtud de incrementar su autonomía y presencia activa en la sociedad que juntos constituimos.

La perspectiva biológica del conocimiento trae una revolucionaria visión sistémica para el entendimiento de los mecanismo del aprendizaje, reconociendo en ellos no sólo la importancia de las capacidades cognitivas reflexivas, sino también las capacidades cognitivas corporales y sociales.

Así el MICC se constituye en una herramienta transversal que facilita a los educadores el desarrollo de estrategias de aprendizaje personalizadas que integran los tres tipos de capacidades cognitivas en coherencia a las aptitudes de cada individuo y a su bienestar y creatividad.

En contextos educativos de diversidad se crean dinámicas de trabajo grupal congruentes a la particularidad de cada individuo y a la constitución del grupo, respetando la naturaleza de cada integrante y potenciando el aprendizaje de todos.

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